Abuelos osorninos denunciaron malas prácticas en transporte público

A pesar de la modernidad en la que esta nuestra sociedad y que uno pensaría que somos más responsables y conscientes de las cosas que realizamos con nuestro entorno y con nuestros iguales, al observar los comportamientos en el transporte público, uno puede percatarse de lo contrario. 

De ahí la molestia formulada a Noticiero 90 por un adulto mayor, que con su esposa que padece de diversas patologías producto de la edad, y debe caminar apoyada de una muleta, estos males se multiplican al viajar por transporte público, cuando los choferes no paran bien arrimados a la cuneta, o hacen subir o descender a los pasajeros estacionados en segunda fila, o no hacen respetar los asientos reservados para pasajeros con movilidad reducida. 

 

 De acuerdo a la ley 20.442, el 10% de los asientos del transporte público deben estar destinados a las personas con movilidad reducida, embarazados y tercera edad, además de estar señalizados con tal objetivo. Sin embargo, la normativa no establece la exclusividad de estos asientos ni tampoco es una obligación, por lo que no multa a quienes no ceden aquellos asientos. Este adulto mayor llamó a los choferes a hacer respetar esa disposición. 

 

Existe un proyecto de ley para que se multe a quienes ocupen esos asientos reservados sin tener derecho a ello, sin embargo el año pasado fue refundido junto a una serie de otras iniciativas que modifican la ley de Tránsito, y que duerme en el Senado. 

Lo importante, es comprender que esos asientos tienen una razón, y se debe respetar, y estar atentos para cederlos cuando suba algún pasajero que merezca utilizarlo, porque para ellos fue declarada esta preferencia.
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